Charles Pontiac

Tiempo de lectura: 17 minutos

7 octubre, 2019

 

Una ubicación espectacular: el Château d’Yquem en Sauternes, en la campiña de la Gironda, en la región de Burdeos. Más de 400 huéspedes internacionales se dieron cita a la cena organizada por el Conseil des Grands Crus Classés para celebrar la edición 2019 de la Vinexpo Bordeaux. Un anfitrión especial: Bernard Arnault, dueño de LVMH, que justo hace 20 años, en la primavera de 1999, adquirió esta finca, donde se produce el vino blanco más famoso del mundo y que, entre sus propiedades, cuenta también con el Château Cheval Blanc, ubicado en la región de Graves y clasificado como Premier Grand Cru categoría A desde 1955.

La magia de la noche comenzó desde la recepción: los huéspedes fueron recibidos por las barricas —en las que envejecen los vinos Bordeaux— transformadas en tambores que acompañaron un concierto de violines. La corte del castillo fue decorada con rosas multicolores, seleccionadas una por una para combinar de manera armoniosa con el rubio pálido de la piedra bordelesa y un círculo de pedestales de madera donde destacaban todos los Grands Crus Classés del Conseil. Finalmente, los huéspedes se adentraron en un imponente invernadero de hierro forjado, donde pudieron saborear la cena preparada por Arnaud Donckele, chef de La Vague d’Or, en el hotel Cheval-Blanc de Saint-Tropez, con tres estrellas Michelin y nombrado el mejor chef del mundo.

El evento fue una apoteosis de la grandeur francesa: una demostración extraordinaria de la capacidad de los productores locales para colaborar y trabajar en equipo. Tanto que el anfitrión de la noche, Bernard Arnault, decidió mantener un bajo perfil para dejar espacio y visibilidad a Philippe Castéja, presidente de los Grands Crus.

Creada en 1855 por voluntad de Napoleón III en ocasión de la Exposición Universal de París, la “lista de los Crus Classés de la Gironda” fue recopilada por el sindicato de los courtiers con base en los precios negociados en la Bolsa de Burdeos y ha sido el primer y único intento a nivel mundo de clasificar la calidad de los vinos. Esta clasificación, válida aún después de 164 años, ha revolucionado por completo el concepto de calidad en cuestión de vinos y viñedos.

Embajador de esa tradición, Castéja debutó con un discurso de agradecimiento a los huéspedes presentes, entre ellos el embajador de Estados Unidos, Jamie McCourt, el diseñador Philippe Starck, Eric de Rothschild, dueño de Château Lafite, y Frédéric Rouzaud, administrador único del grupo Roederer y enfatizó el crecimiento obtenido en los últimos años —a nivel económico y de popularidad— por Vinexpo y Burdeos, hoy una de las regiones más atractivas de Francia gracias a sus viñedos y a sus vinos, conocidos y amados en todo el mundo. El mérito lo comparte con el ex alcalde Burdeos, Alain Juppé, “un epicúreo convencido de la inagotable conexión entre la ciudad y su vino que ha logrado conectarlos de manera muy estrecha. Sabemos que su sucesor, Nicolas Florian, seguirá esta misma línea”, comentó Castéja en su discurso.

Por otro lado, el ecoturismo juega un importantísimo papel en el crecimiento de la región. “El turismo del vino está viviendo un desarrollo sin igual, focalizado en una mejor comprensión de nuestros terroirs y paisajes, y en los métodos de trabajo, que cada vez son más protectores del medio ambiente y, sobre todo, de un estilo de vida específico”, explicó Castéja, “Este es el espíritu de la carta ética de los Grands Crus que tiene el objetivo de promover los terruños excepcionales y el verdadero patrimonio material e inmaterial que hemos heredado.

La consciencia ecológica es un motor muy poderoso y tenemos la obligación de preservar y regenerar la biodiversidad, el paisaje, el respeto de las costumbres, la atención por la comunidad de hombres y mujeres que representan la linfa vital de nuestra viña; es decir, todo lo que ayuda a garantizar el futuro del viñedo y la satisfacción de nuestros consumidores”.

Bajo esta perspectiva, advirtió también que los Grands Crus cuidarán mucho la introducción de variedades resistentes a las enfermedades (aun cuando se obtengan por cruce y no por modificación genética) en los disciplinarios de las denominaciones. “No se tiene que confundir la velocidad con la prisa”, explicó Castéja, “no tenemos que renunciar a lo que hemos alcanzado después de cientos de años de conocimiento empírico y técnicas en pos de aventuras agrícolas, económicas y técnicas miopes, alentadas por promotores que rara vez padecen las consecuencias”.

Bernard Arnault, dueño del coloso del lujo LVMH y de Château d’Yquem, cree en un futuro caracterizado por la sustentabilidad y no deja de enfatizarlo. En su discurso, definió el terroir de Burdeos como una obra colectiva. “Tenemos el deber de conservarlo y hacerlo crecer”, explicó el magnate del lujo francés, resaltando cómo los altos estándares y la influencia de la clasificación del 1855 y de sus vinos, así como la historia del mítico Château d’Yquem y su búsqueda de la perfección, “no han tenido otro objetivo más que extender los cuatro siglos de excelencia que nos preceden”.

TE RECOMENDAMOS

GENTLEMAN

Las mejores piezas de tendencia futurista en la actualidad
Subtítulo

[mediagrid gid="110" title_under="1"...

Audi y su nuevo R8 V10 Decennium

Este objeto de deseo reúne toda la evolución en diseño y deportividad de la firma alemana.

La última obra del Kaiser para Fendi

La última colección Karl Lagerfeld es un tributo poético a la marca Fendi.

Philippe Léveillé llega a La Trattoria

Su cocina es admirada en todo el mundo y será la estrella de la gran gala de La Cámara de Comercio Italiana el 14 de noviembre.

En Marte hay moda de otro planeta
Subtítulo

[mediagrid gid="110" title_under="1"...

REPORTAJES

INSTAGRAM

Charles Pontiac

Tiempo de lectura: 17 minutos

7 octubre, 2019

 

Si sólo hubiera dos sillas para sentar a los mejores fotógrafos del s. XX, sin duda una de ellas sería  para Irving Penn. El gran genio de la imagen que revolucionó la fotografía, lo mismo retrataba una colilla que un cuadro, unos labios rotos de color que a los grandes intelectuales de la época como Truman  Capote, Marcel  Duchamp  o Picasso. Con la misma fuerza y el mismo talento trataba la mirada de un sabio que un objeto sin vida. Sus imágenes cambiaron la historia de Vogue y otras revistas de moda. Siempre rozó el límite de la fotografía con ironía y exceso, ya fueran modelos de muchos kilos o labios con herramientas.

Se celebran los cien años del nacimiento del artista con una exposición antológica en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York que reivindica su figura bajo el título de Centennial. Decía Ivan Shaw, director de fotografía para Vogue, que Penn todo lo hacía bien: el retrato, la moda, los objetos. Pocos fotógrafos son capaces de moverse con tanta facilidad en las alturas. Su blanco y negro no te dejaba indiferente, pero sus imágenes de lifestyle estaban llenas de vida. Sus trabajos publicitarios para firmas como L’Oréal y su tratamiento de la imagen  rompió para siempre la barrera entre lo comercial y la artesanía. Como él decía, retratar un pastel también puede ser arte.

Hijo de emigrantes rusos, la pintura siempre fue su sueño, pero con sus instantáneas creó obras tan inmortales como las que aparecen en los lienzos. Por eso, ahora el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York le rinde un merecido tributo y celebra el centenario del nacimiento del artista. Sus trabajos meticulosos hacían pensar a los críticos que se pasó media vida detrás de la cámara y la otra mitad en el laboratorio o pensando en composiciones.

Cualquier fotógrafo de estudio hoy tiene en Irving Penn la mayor referencia, pues hasta la colilla de un cigarro tras un disparo se convertía en una obra única. Sus primeras imágenes en revistas de moda fueron retratos impecables de alta costura, con una elegancia sorprendente y una luz que cambió la mirada de las publicaciones de estilo. Su capacidad para pasar de los ojos de un pintor a una naturaleza muerta es admirable. La exposición Irving Penn: Centennial repasa como nunca antes todas las disciplinas que dominó el artista, con 70 años de carrera en imágenes de gran impacto en soportes y técnicas como la fotografía, el grabado o la pintura.

La muestra recorre sus diferentes caminos: carteles para la calle, incluyendo ejemplos de trabajos tempranos en Nueva York, el sur de Estados Unidos y México; moda y estilo para varios títulos internaciaonales y con muchas fotografías clásicas de Lisa Fonssagrives-Penn, la ex bailarina que se convirtió en la primera supermodelo, así como en esposa del artista; retratos de indígenas en Cuzco, Perú; pequeños cuadros de trabajadores urbanos; rostros de personajes de la cultura muy queridos, que van desde Truman Capote, Joe Louis, Picasso y Colette a Alvin Ailey, Ingmar Bergman y Joan Didion; retratos de los ciudadanos de Dahomey (Benin), Nueva Guinea y Marruecos vestidos de manera fabulosa; los últimos muertos de Morandi; desnudos voluptuosos; y gloriosos estudios de color sobre las flores.

La belleza en su concepción original. Además, se aprecia cómo el artista va transmitiendo las tendencias culturales de la época, y también su capacidad para hacer retratos comerciales. Su cuerpo de trabajo también muestra el auge de la fotografía en los años 70 y 80, época en que las revistas de moda tienen su esplendor. Pero el mundo sofisticado en el que vive Irving contrasta con sus fondos sencillos. Un rincón, una esquina le servían como gran escenario. De hecho, su lienzo preferido estaba hecho de una vieja cortina de teatro encontrada en París, que había sido pintada suavemente con unas nubes grises y difusas. Este telón de fondo siguió a Penn de estudio en estudio.

Otros puntos destacados de esta magna exposición incluyen imágenes recién desenterradas del fotógrafo desde su tienda de campaña en Marruecos, algo inédito que descubre al artista lejos del glamur, como por ejemplo lo que realizó en México o en Cuzco, con retratos sobrecogedores.

Así, las formas, los rostros, las sombras, las miradas y la rebeldía hacen inmortal la obra de Irving Penn. Impactos provocativos, como desnudos voluptuosos o detalles sutiles, cuando en su foto de moda retrata a la modelo descalza, cansada ya de tanta sesión fotográfica. Elegancia y rotundidad, provocación y belleza, dos registros que sólo un genio como él puede llevar a la máxima expresión.

TE RECOMENDAMOS

GENTLEMAN

Las mejores piezas de tendencia futurista en la actualidad
Subtítulo

[mediagrid gid="110" title_under="1"...

Audi y su nuevo R8 V10 Decennium

Este objeto de deseo reúne toda la evolución en diseño y deportividad de la firma alemana.

La última obra del Kaiser para Fendi

La última colección Karl Lagerfeld es un tributo poético a la marca Fendi.

Philippe Léveillé llega a La Trattoria

Su cocina es admirada en todo el mundo y será la estrella de la gran gala de La Cámara de Comercio Italiana el 14 de noviembre.

En Marte hay moda de otro planeta
Subtítulo

[mediagrid gid="110" title_under="1"...

REPORTAJES

INSTAGRAM

(Visited 247 times, 1 visits today)