Isabel Vaquero

Tiempo de lectura: 7 minutos

13 marzo, 2019

Cuando uno es el orgulloso propietario de una elegante pluma estilográfica, con su suave flujo de tinta y su perfecto equilibrio, ya sabe por qué las ventas de plumas aumentan en todo el mundo, tanto entre simples aficionados como entre los más conspicuos coleccionistas. Y esto sigue siendo así incluso aunque la venta de otros productos de lujo se haya estabilizado o incluso decrecido.

Se dice que fue en 1827 cuando comenzó el glorioso reinado de la pluma estilográfica, su utilización cada vez más masiva y la evolución estilística y técnica del preciado objeto, más allá de su obvia utilidad. Todo parece surgir de la inventiva de un estudiante de París llamado Petrache Poenaru, incapaz de seguir la velocidad de sus pensamientos académicos y de sumergir su pluma en tinta al mismo tiempo.

Así, la pluma estilográfica original llevaba una reserva de tinta que resultaba bastante práctica, pero cuyo flujo no era ni regular ni constante. En 1884, Lewis Edson Waterman, un vendedor de seguros de los EE UU, mejora el diseño original y presenta una patente para la pluma estilográfica alimentada por tres canales, lo que consiguió regular el flujo de tinta.

Desde entonces, la pluma estilográfica ha llegado a ser tanto un objeto práctico como suntuario, y a lo largo del siglo XX se han fabricado verdaderas maravillas, objetos de arte que sobrepasaban su función primordial para convertirse en joyas dignas del mejor coleccionista. Ni la implantación masiva del bolígrafo, ni la expansión de la escritura digital han conseguido acabar con la pluma estilográfica, siempre por encima del tiempo y la simple utilidad. Aquí se habla del arte de escribir, y de escribir con verdaderas obras de arte.

El portal especializado Luxury Safes ha establecido una clasificación de las diez plumas estilográficas más valiosas del mundo, atendiendo a criterios de antigüedad, de valor de los materiales que las componen, de originalidad del diseño y, en fin, de singularidad de las piezas restantes de una colección nacida ya exquisita y legendaria. Estas son las diez plumas más caras del mundo.

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